
Una madre de Bayamón denunció que sus hijas han presentado casos recurrentes de piojos durante las últimas tres semanas en la Escuela Marta Vélez de Fajardo y cuestionó el manejo de la situación por parte del plantel y el Departamento de Educación.
Sarai Díaz relató que ha tenido que realizar tratamientos y limpieza de cabello de sus hijas durante varios fines de semana, pero los casos vuelven a presentarse pocos días después de regresar a la escuela.
“Llevo como tres semanas limpiándole la cabeza a mis hijas y cuando vuelven para atrás el lunes, ya para el miércoles le están diciendo: ‘Tienes piojos otra vez’. El jueves la dejé en casa, le limpié la cabeza”, expresó.
Díaz indicó que acudió a la escuela para plantear la situación al enfermero escolar y a la directora. Según relató, le informaron que el Departamento de Educación había enviado una comunicación general sobre el problema, pero que el personal escolar no podía acudir directamente a los padres de estudiantes afectados para exigirles que retiraran a sus hijos del plantel.
La madre sostuvo que solicitó que sus hijas fueran examinadas por la enfermera para documentar que estaban libres de piojos y que tanto el personal de enfermería como maestros certificaran la condición de las menores.
“Yo los hice que me espulgaran a las nenas, la enfermera, para que él viera que estaban limpias, e hice que me firmaran un papel como… y los maestros, todo el mundo me firmó un papel como que mis hijas están limpias en la escuela, pero ellos no quieren hacer nada con los piojos”, afirmó.
Díaz cuestionó que la respuesta se limite a una comunicación general dirigida a las familias que se les entrega a los niños para que ellos se la entreguen a sus padres.

Según la madre, la situación también le ha representado gastos por la compra de tratamientos y el reemplazo de artículos personales utilizados por sus hijas.
“Llevo tres semanas, este, que ellos lo saben. Tres fines de semana limpiándole la cabeza, que mi hijo me manda, eh, dinero para comprar, porque es caro. Aparte del tiempo, es caro, que he tenido que botar un montón de cosas de pelo, cepillos, que he tenido que comprar todo eso”, relató.
Díaz dijo que la administración escolar le explicó que, por instrucciones del Departamento de Educación, el plantel no podía exigir a los padres que mantuvieran a sus hijos fuera de la escuela. Tampoco el plantel puede comunicarse con las familias específicas para informarles que sus hijos tenían piojos.
Lo que establece el protocolo
El “Manual de Protocolos para el Manejo de Crisis Escolares” del Departamento de Educación, correspondiente a 2025, contempla un procedimiento específico para casos de pediculosis, término utilizado para las infestaciones de piojos.
De acuerdo con el protocolo citado, el director escolar debe comunicar la situación a los padres y orientar a las demás familias sobre el problema, manteniendo la confidencialidad de los estudiantes afectados. El trabajador social debe orientar a los estudiantes sobre las medidas de prevención y dar seguimiento a las familias que tengan dificultades para acceder al tratamiento. Por su parte, el enfermero escolar debe examinar la cabeza de los estudiantes referidos para validar el diagnóstico, citar a los padres para entrevista y orientación, distribuir material informativo y ofrecer charlas preventivas.
El protocolo también contempla acciones adicionales cuando se trata de un caso crónico o repetido. En esas circunstancias, se establece un referido al Departamento de Salud mediante la Ley 57, conocida como la Ley para Prevención del Maltrato, Preservación de la Unidad Familiar y para la Seguridad, Bienestar y Protección de los Menores. Además, el Equipo Interdisciplinario Socioemocional (EIS) compuesto por profesionales de consejería, enfermería escolar, psicología escolar y trabajo social, debe reunirse para establecer un plan de intervención y seguimiento que permita atender la situación, evitar la revictimización del menor, facilitar su reintegración y documentar los servicios ofrecidos.


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