[Opine Usted] Osteoporosis y osteopenia, ¿son evitables?

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Osteoporosis y osteopenia, ¿son evitables?

Se estima que hasta el 80 por ciento de las personas con osteoporosis son mujeres y que una de cada dos mujeres mayores de 50 años sufrirá una fractura relacionada con esta condición.

Por: Dr. Sebastián Bonnin Girod

Quiropráctico

La salud ósea, ya sea afectada por la edad, las hormonas, el estilo de vida, los medicamentos o diversas condiciones de salud, se está convirtiendo en una preocupación cada vez más común en adultos, adolescentes e incluso niños. Muchas veces pasa inadvertida hasta que ocurre una fractura. Sin embargo, el debilitamiento de los huesos puede desarrollarse de forma gradual durante años. En ese proceso, dos términos suelen aparecer con frecuencia: osteopenia y osteoporosis.

El impacto de ambas condiciones es considerable. La osteoporosis no solo aumenta el riesgo de fracturas; también puede provocar dolor crónico, pérdida de movilidad, disminución de estatura y cambios posturales. Cuando ocurre una fractura vertebral, la columna puede dejar de sostener adecuadamente el peso corporal, favoreciendo una postura encorvada y molestias persistentes. En muchos casos, estas fracturas también reducen la independencia funcional y afectan la calidad de vida. En adultos mayores, pueden limitar actividades básicas como caminar, subir escaleras o permanecer de pie durante periodos prolongados.

La osteopenia es una afección caracterizada por una densidad ósea inferior a la normal. Esto significa que la densidad mineral ósea es menor de lo esperado, aunque todavía no alcanza el nivel de fragilidad característico de la osteoporosis. Se considera un precursor de la osteoporosis, pero en una etapa menos severa. Las personas con osteopenia tienen mayor riesgo de desarrollar osteoporosis si no se toman medidas preventivas.

Por su parte, la osteoporosis es una condición más grave caracterizada por una disminución significativa de la densidad ósea y una mayor fragilidad de los huesos. Esta enfermedad provoca que los huesos se debiliten y se vuelvan quebradizos, al punto de que una caída o incluso esfuerzos leves, como agacharse o toser, pueden causar una fractura. Las fracturas relacionadas con la osteoporosis ocurren con mayor frecuencia en la cadera, la muñeca y la columna vertebral.

Entre los principales factores que contribuyen al desarrollo de la osteoporosis se encuentran la edad, el género y el historial familiar. También influyen la etnicidad y el tamaño corporal, ya que las personas con menor masa muscular pueden presentar mayor vulnerabilidad a la pérdida ósea. A esto se suman hábitos como el consumo de alcohol y el tabaquismo, así como los cambios hormonales, debido a que niveles bajos de hormonas sexuales pueden afectar la densidad ósea.

Otros factores incluyen problemas de tiroides, ya que un exceso de hormona tiroidea puede acelerar la pérdida de masa ósea. De igual forma, la alimentación y el estilo de vida juegan un papel importante: una dieta baja en calcio y minerales, el sedentarismo, ciertos medicamentos y algunas condiciones metabólicas pueden debilitar los huesos y aumentar la probabilidad de fracturas.

El diagnóstico suele realizarse mediante una prueba de densidad mineral ósea conocida como escaneo DEXA. Cuando el resultado se encuentra entre -1.0 y -2.5 puede diagnosticarse osteopenia. Una puntuación de -2.5 o menor se considera compatible con osteoporosis. Una persona con osteopenia tiene mayor riesgo de progresar hacia osteoporosis, por lo que la detección temprana es clave.

Las mujeres son más propensas a esta enfermedad

Se estima que hasta el 80 por ciento de las personas con osteoporosis son mujeres y que una de cada dos mujeres mayores de 50 años sufrirá una fractura relacionada con esta condición. Las mujeres son más propensas a desarrollar osteoporosis porque, en promedio, tienen menor masa ósea máxima que los hombres, lo que significa que parten con una reserva ósea menor. Además, los cambios hormonales que ocurren con la menopausia, especialmente la disminución de estrógeno, aceleran la pérdida de densidad ósea.

El papel de la quiropráctica en el cuidado de la salud ósea

Algunas investigaciones sugieren que la atención quiropráctica puede estimular la actividad de los osteoblastos, células responsables de formar tejido óseo nuevo. La quiropráctica también puede contribuir a mejorar la movilidad, la flexibilidad y la función musculoesquelética mediante ajustes, terapias de tejidos blandos, estiramientos y ejercicios de fortalecimiento. Esto ayuda a que las personas se mantengan activas, un elemento importante porque los ejercicios de carga y resistencia favorecen la salud ósea. Una columna vertebral con buena movilidad contribuye al movimiento funcional y al mantenimiento de la actividad física cotidiana.

Además, este enfoque debe complementarse con una nutrición adecuada, pruebas de laboratorio y apoyo en cambios de estilo de vida dirigidos a reducir la inflamación, el sedentarismo y otros factores metabólicos que pueden afectar la salud de los huesos.

El autor es Quiropráctico en AlignLife Chiropractic-Guaynabo

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