
Nota editorial: Sección que narra eventos históricos ocurridos en Bayamón en 1926.
La Orden de 1865 dispuso la enseñanza obligatoria para todos los niños y niñas de seis a nueve años, La Ley Núm. 230 de 12 de mayo de 1942 la dispuso hasta los dieciséis, y la ley 149 de 1999 dispuso la asistencia a las escuelas será obligatoria para los estudiantes entre cinco (5) a dieciocho (18) años de edad.
Hace 100 años, en 1926, era difícil mantener la asistencia a las escuelas debido a la pobreza de la población. Muchos niños terminaban en la calle vagabundeando o trabajando para poder sostener a sus familias. Indignado por esta triste realidad, Oscar Loubriel, secretario de La «Asociación de Padres y Maestros» de la escuela elemental «John Marshall», en Bayamón le pidió ayuda al capitán de la policía para que obligara a los menores asistir a la escuela. Así decía un escrito en el periódico «El Mundo» publicado el 1 de diciembre de 1926.
«Es nuestro interés aclarar que de nada valdrá la labor de todas las Juntas establecidas en toda la Isla, tratando de enseñar a todos los adultos analfabetos, si se consiente que en todas las ciudades exista, como existe un gran número de niños de edad escolar que no asisten a las escuelas y que son muestras de un futuro igual o peor que el presente estado de herencia en Puerto Rico.» – dice la carta publicada en el periódico. «Es nuestro deseo que usted, como Jefe de la Policía Insular y como puertorriqueño amante de todo bien para su país, nos preste su ayuda para tratar que estos niños, que en Bayamón vagan por las calles sin recibir instrucción alguna, se les obligue a asistir a las escuelas.»

El rol de la Asociación, según la carta, era «ayudar a la labor de extinguir la iliteracia en Puerto Rico, inició una campaña contra el analfabetismo. Con la cooperación de las Directivas de las distintas «Asociaciones de Padres y Maestros» de esta ciudad, y del señor José Vázquez Ortiz, inspector de escuelas, formase una Junta para recaudar fondos y establecer escuelas nocturnas.»

Óscar Loubriel era el padre del maestro en educación física, atleta, y dirigente de voleibol bayamonés, Juan Ramón Loubriel. Óscar se desempeñaba como asistente-inspector de Escuela Pública, según el censo de 1930.


