[Opine Usted] Mujeres que sostienen el corazón

Nota del Editor: Columnas invitadas. Noticias de Bayamón no necesariamente se solidariza con las opiniones vertidas en esta sección


Por: Thalisha N. Brenes Peralta,BSW, M.A. (Autism Neurodevelopmental Disorders) Directora de Servicios Psicosociales Fundación Hogar Niñito Jesús (HNJ

Mujeres que sostienen el corazón del Hogar Niñito Jesús

En el Mes de la Mujer, la Fundación Hogar Niñito Jesús desea hacer una pausa consciente para reconocer a las mujeres que, desde distintos roles, sostienen la vida diaria de nuestro Hogar de grupo. Cuando hablamos de cuidado, no nos referimos únicamente a una función específica, sino a una red de acciones y compromisos que permiten que nuestros niños y niñas vivan en un entorno seguro, estable y digno.

Nuestras cuidadoras están presentes las veinticuatro (24) horas del día, los siete días de la semana, acompañando cada proceso: atienden cuando los menores se enferman, regulan crisis emocionales con paciencia y firmeza, establecen límites desde la disciplina positiva y ofrecen estructura constante en medio de historias marcadas por la inestabilidad. Son testigos de los primeros pasos, de las primeras palabras, de los logros que para muchos podrían parecer sencillos pero que, para nuestros niños, representan enormes avances. La experiencia nos demuestra que cuando un niño encuentra un adulto constante, paciente y sensible, poco a poco vuelve a confiar y comienza a creer que es valioso.

Recientemente, una de nuestras cuidadoras enfrentó una situación retante cuando, al recoger a un menor en la escuela, este se descompensó emocionalmente; a pesar de sentirse triste y ansiosa al verlo así, actuó de forma intencional y con ternura, colocándose a su nivel, utilizando un tono calmado y ofreciendo contención segura hasta estabilizar la situación. Esa capacidad de sostener aun cuando internamente se experimenta angustia refleja una fortaleza admirable.

Sin embargo, el cuidado en nuestro hogar no se limita a las mujeres que acompañan directamente la convivencia diaria de los menores; la empleada de mantenimiento que garantiza espacios limpios y seguros y las empleadas de cocina que preparan cada alimento con dedicación también forman parte esencial del bienestar de los menores. Un entorno cuidado comunica respeto y dignidad, y para muchos de nuestros niños tener un plato de comida servido cada día les da seguridad y les enseña que pueden contar con algo estable en sus vidas. No todas llevan el mismo uniforme ni desempeñan la misma función, pero todas comparten la misma misión: proteger, acompañar y transformar vidas. En este Mes de la Mujer reconocemos a nuestras heroínas, porque lo que hacen cada día va mucho más allá de cumplir con una responsabilidad laboral. Ellas no solo mantienen un hogar funcionando; sostienen corazones, reconstruyen confianza y acompañan procesos que muchas veces comienzan desde el dolor.

Con cada gesto paciente, con cada plato servido, con cada abrazo y cada límite dado con respeto, están sembrando resiliencia donde antes hubo incertidumbre y renovando la esperanza en la vida de cada menor bajo nuestro cuidado. Encargadas de cuido, cocina y mantenimiento sus trabajos dejan huellas en nuestros niños, y eso es lo que verdaderamente transforma vidas.

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