
El primer implante del dispositivo Altaviva en Puerto Rico se realizó en el Hospital Ashford, como una alternativa para el tratamiento de la incontinencia urinaria por urgencia (IUU).
El dispositivo, aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), se implanta cerca del tobillo, sobre el nervio tibial, y funciona mediante la emisión de pulsos eléctricos que ayudan a restaurar la comunicación entre la vejiga y el cerebro.
Según se informó, el procedimiento no requiere sedación ni radiación, permite la activación de la terapia el mismo día y es compatible con resonancia magnética desde el primer día. La batería del dispositivo puede durar hasta 15 años y su recarga, que se realiza una o dos veces al año bajo la configuración estándar, puede completarse en aproximadamente 30 minutos.

Más de 16 millones de adultos en Estados Unidos experimentan incontinencia urinaria por urgencia, un síntoma asociado a la vejiga hiperactiva, caracterizado por una necesidad repentina e intensa de orinar que puede provocar escapes involuntarios.
“Estos padecimientos no distinguen edad, género ni condición de salud del individuo; y quienes las padecen experimentan serios problemas en su diario vivir. Por eso, poder ofrecer Altaviva a mis pacientes con incontinencia urinaria por urgencia es un avance significativo”, expresó el médico. Añadió que se trata de “una opción adicional para pacientes que han tenido dificultades para encontrar alivio, ampliando el acceso a tratamientos para esta condición”.
El dispositivo, de tamaño similar a la mitad de una goma de mascar, forma parte de una terapia conocida como neuromodulación tibial, utilizada para reducir los síntomas de control de la vejiga.
El primer procedimiento fue realizado por el doctor Jimmy J. Juliá, subespecialista en uroginecología y cirugía pélvica reconstructiva.
Altaviva es desarrollado por Medtronic y es manufacturado en Juncos, Puerto Rico.
