
PROSOL UTIER, organización que representa a trabajadores del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), expresó preocupación por el uso de edificios históricos para actividades privadas mediante contratos de renta que, según alegan, se realizan sin controles adecuados y han provocado interrupciones en servicios, así como condiciones que afectan tanto al personal como a visitantes.
El señalamiento surge tras situaciones reportadas en el Museo Casa Blanca, donde se realizaron actividades privadas mientras persistía un problema de desbordamiento de aguas usadas en áreas sanitarias. La organización sostiene que la situación no fue atendida con la urgencia necesaria, obligando al personal a continuar labores en condiciones que describen como inadecuadas.
“Ante esta realidad, surge una pregunta legítima: ¿en qué se invierten los ingresos generados por el alquiler de estos espacios históricos si continúan los problemas de mantenimiento?”, expresó Marisel Flores, presidenta del capítulo PROSOL UTIER ICP.

Por su parte, el presidente de la Junta de Directores y coordinador de PROSOL UTIER señaló que existe un cuadro de desorganización administrativa y ausencia de una visión clara para la preservación del patrimonio, lo que, según indicó, impacta la conservación de los espacios y la calidad del servicio al público.
La organización indicó además que ha intentado establecer espacios de diálogo para atender las preocupaciones relacionadas con las condiciones laborales y la administración de los espacios patrimoniales, aunque sostiene que las controversias continúan trasladándose a instancias administrativas y legales externas.
