
El municipio de Bayamón se ha consolidado en las últimas décadas como uno de los principales polos comerciales del área metropolitana. Según la información más reciente (2022) más de 3,100 negocios se han establecido en la ciudad. Franquicias de restaurantes como Olive Garden (2014) y Chick–fil-A (2022) se establecieron por primera vez en la ciudad. En ese entorno, el empresario bayamonés Fernando Germán apostó en 2015 a introducir en Puerto Rico la franquicia Bahama Buck’s como la primera en el caribe y fuera de los Estados Unidos continentales. Diez años después, continúa operando en la Plazoleta del Cantón.
Aunque el negocio finalmente abrió en Bayamón en el antiguo local de Scotiabank, inicialmente contemplaba establecerse en el Viejo San Juan para aprovechar el flujo turístico. Sin embargo, al ver el local comercial que dejó el desaparecido Scotiabank, cambió de opinión. “Cuando vimos este lugar fue un no-brainer. No había que pensarlo mucho, por el espacio, el servicarro y la localidad”, explicó Germán, quien también destacó el apoyo recibido por la administración municipal durante el proceso de establecimiento. «La relación que tenemos con la ciudad, la parte del municipio que trabaja con empresas que se están desarrollando en Bayamón es muy afable. Da gusto trabajar con ellos. Y eso tiene una diferencia. Cuando tú dices estoy pensando en hacer esto estoy pensando en abrir en Bayamón y que tengas una reunión con personas del municipio y que sientas ese apoyo de cualquier municipio. Esa es una diferencia del cielo a la tierra.»
German, descubrió la franquicia mientras era estudiante de la Luisiana State University. Un día, recibió la llamada de un amigo que le dijo haber visto un concepto que se parecía a Puerto Rico.
«Yo estaba trabajando y me llamó un amigo y me dijo, mira, vi esto y se me parece tanto a Puerto Rico. Y yo, ¿pero cómo así? Se llamaba Bahamas Buck’s y me habló un poquito de eso. Y yo, pues nada, vamos a verlo. Me enamoré. Me enamoré de la marca.»

La operación abrió formalmente en octubre de 2015, enfrentando el reto inicial de introducir una marca poco conocida para el consumidor local y explicar un producto que, aunque similar en apariencia a la piragua tradicional, respondía a un concepto distinto dentro del mercado de bebidas y postres. Según Germán, los primeros meses estuvieron marcados por ese proceso de educación del consumidor y por la necesidad de construir reconocimiento de marca. Con el paso del tiempo, la operación logró estabilizarse. Tras una década de operaciones, el empresario señala que uno de los principales retos ha sido el aumento sostenido en los costos operacionales, particularmente en energía y logística. Indicó que la factura eléctrica ha registrado incrementos cercanos al 47% desde la apertura del establecimiento, lo que ha requerido revisar procesos y gastos para mantener la operación. A esto se suman los efectos de interrupciones en el servicio eléctrico, que en ocasiones han provocado daños en equipos y gastos adicionales en combustible y mantenimiento. El comportamiento del consumidor también ha cambiado desde la apertura del negocio. Germán sostiene que el cliente actual muestra mayor cautela al momento de gastar, en parte debido a la incertidumbre económica y al aumento generalizado en los costos de vida.
“El consumidor de Bayamón es muy inteligente. Es exigente, pero cuando el servicio es genuino lo valora y se convierte en un cliente leal”, señaló.
Para adaptarse al mercado local, la operación ha realizado ajustes al modelo original, incluyendo cambios en el menú y en la presentación de las opciones para facilitar la experiencia del cliente. El negocio emplea actualmente a unas 15 personas, en su mayoría estudiantes universitarios, y aumenta su plantilla durante la temporada de mayor demanda en los meses de calor. Germán indicó que parte del enfoque ha sido ofrecer oportunidades de primer empleo, en un sector donde la rotación laboral suele ser alta. La permanencia del negocio durante la última década ha coincidido con algunos de los eventos más complejos para el comercio local, incluyendo huracanes, terremotos y la pandemia. Germán atribuye la continuidad de la operación a la capacidad de adaptación, la fe en Dios y a mantener una relación cercana con la comunidad, especialmente en momentos de emergencia, cuando el establecimiento logró reabrir pocos días después del paso del huracán María.
«Yo te voy a decir cuál es la clave sin temor a equivocarme. Número uno, con estas cosas siempre en manos de Dios. Y número dos, bendecir a la gente, ayudar a la gente. Como les mencioné ahorita lo de ayudar a la comunidad. «Dijo German. «Nosotros vimos un antes y un después en el huracán. Y se escucha raro, pero imagínese que el huracán creo que pasó miércoles y nosotros abrimos domingo. Pues imagínate domingo tener la oportunidad de comerte todas estas cosas frías, ricas. Tener wifi. O sea, esto se convirtió en oasis.»

El empresario no descarta abrir en el futuro otra sucursal en Bayamón porque le encanta la ciudad y su gente. También admitió que una de sus metas es abrir una en el Parque de las Ciencias by Toro Verde.
«A mí me gustaría abrir en Bayamón. Porque me parece que hay muchos malls por aquí. A mí me gusta mucho Bayamón. Me gusta mucho Bayamón y la gente de Bayamón le encanta también»
Como recomendación para quienes evalúan invertir en una franquicia, subrayó la importancia de desarrollar un plan de negocios sólido y mantener el enfoque en el servicio al cliente y la consistencia operacional.
